
QUICO PALOMAR, PARA UN ROTO O UN DESCOSIDO
No sé si él me encontró a mí o yo a él. En algún momento me pareció que intentaba colocarme alguno de sus dibujos (a mí, con esta cara de poder adquisitivo) pero en nuestro segundo contacto, en la plaza del Pi, nos enzarzamos en una diatriba de besugos digna de figurar en cualquier antología del absurdo. Y ahí descubrí que no estaba ante un zahorí de la limosna sino ante una miscelánea de artista, cantante satírico, músico e investigador. Un multifacético, un bohemio de sólida formación... una enciclopedia con patas.
¿Pero qué hace? Pues pinta (no sé si mucho o poco, pero pinta –ver foto--), participa en exposiciones colectivas, concursos de carteles, decoración, parques infantiles, bichos de cartón piedra, etc. Actúa, si puede ser cobrando, en eventos musicales con interpretaciones musicales (virtuoso del
theremin, aunque el se dice aprendiz) y canciones surrealistas. Sobre todo probar y provocar magia , emoción y humor.
Hay más y más asombroso. En la primavera del 79 junto a Marcel·lí Antúnez, Carlos Padrissa, Pere Tantiñá y Teresa Puig, funda el grupo La Fura dels Baus, compran una mula y un carro y emprenden una gira por diversos pueblos de Cataluña representando la alegoría en cinco actos
Vida i miracles del pagés Tarino i la seva dona la Teresina. Tiene editado un disco (a ver si me lo regalas) y ha llegado a cantar en el parque del Retiro de Madrid
Pongamos que hablo de Madrid... en catalán. Participó en la exposición homenaje al polifacético artista tarraconense Pedrol, interpretando sus creaciones, y participó en... y en... y en... Yo he buscado información suya y me ha desbordado; sintetizarla lo dejo para los estudiosos.
En resumen, un personaje para una época de cicatrices y bálsamos en las que él y yo, por edad, afinidad y experiencias, hemos coincidido sin nadie que nos presente, víctimas (afortunadas) del azar venturoso que nunca abandona a los pobres, a los bohemios y a los soñadores. Lo dicho, Quico Palomar, un amigo para un roto o un descosido.